domingo, 22 de noviembre de 2015

Orión perseguía universos repletos de supernovas.

Imagen de art, girl, and drawing

I bet you never know that there's a universe full of starts inside of you.

Me duele el corazón, y tengo el alma herida. 

He pintado mis brazos de color. Ahora son nebulosas. Mis venas son canales que las unen entre sí. Mi cuerpo es un universo. Mis cicatrices ya no se ven, y es que ahora son supernovas que estallan mi sangre. Mis lunares se han convertido en estrellas, y juntos forman constelaciones de las más bellas que jamás verás. Y mi mente es una galaxia repleta de explosiones y planetas, que son mis ojos, mi nariz y mi boca. Mis manos sostienen sus satélites, y a mis dedos los cruzan estrellas fugaces. 
Soy mundos repletos de vacío y de ilusiones. Me expando y me divido, me muero y nazco y nunca soy la misma. Porque ahora soy infinita. Porque ahora estoy repleta de ilusiones y vidas, de posibilidad y oscuridad. 

Ahora soy hermosa porque estoy llena de vida. Porque contengo a toda la humanidad en un simple mechón de pelo. Porque no acabo y porque no tengo principio. Y cambio. Y cambio. No me pueden representar, porque no tengo rostro. Porque soy mil cosas y una sola. Nada y todo tiene importancia para mí. Mi piel es oscura como el cielo nocturno, y mis ojos son brillantes como el sol. Soy enorme y eso es lo que me concede la belleza.

Y mi cabeza ya no es mi cabeza, porque ahora es consciente de todo lo que contiene. Porque ahora sabe que soy poderosa. Porque ahora es el centro de todo y el final de nada. Invencible. Imposible. Cientos y cientos de puntos luminosos que corren sobre mi piel y me hacen resplandecer. La oscuridad en la luz y la luz en la oscuridad. Incierta e inalcanzable.

Así deberías sentirte, como un universo, como un maldito universo que no deja de crecer. Pinta tus brazos de color también y cree que eres tan importante como si contuvieses toda la vida en tu interior. Un satélite orbitando un mundo de posibilidad. Tu cuerpo es la esencia, y tu mente es más hermosa que cualquier vía láctea. Acéptalo. Vales demasiado.

viernes, 9 de octubre de 2015

Que te echo de menos de mil formas distintas.

Sogni e illusioni | via Tumblr

"Te echo de menos".

Un buen inicio para una conversación. Un mensaje conciso, claro; revelador. Un mensaje que en cuatro palabras expresa tanto sentimiento que todavía hoy me abruma. Y sin embargo, un mensaje para el que ya no tengo definición. El eterno "lo hago, no lo hago". La vergüenza y el nerviosismo que preceden al "enviar"; el arrepentimiento de no haber sacado el valor como para dar el paso. 
Pero ahora que para mí ya ha perdido significado, qué más da.
Porque lo que echo de menos es el póster que mi madre me hizo quitar de la pared. La vieja foto que se rompió mientras limpiaba. Los caramelos franceses que tanto me gustaban y que con tanta rapidez se acabaron. Echo de menos los pasillos vacíos de mi anterior piso. Al piar de los pájaros que con el tiempo murieron.
¿Pero a ti? ¿Cómo podría echarte de menos?
Si nunca te has ido.

Vaya a donde vaya siempre estás ahí. Me acompañas en cada paso que doy, en cada error que cometo, en cada triunfo con el que me alzo. Todo te lo dedico a ti. Toda la gloria, todo el dolor; toda mi vida. Todo lo que soy y lo que seré. Te lo regalo. Porque es tuyo. Incluso si no lo quieres. Incluso si me desprecias. Incluso si el tiempo nos separa, si las campanas ya no tañen por nuestra prosperidad. Incluso si me voy.
Porque todo me recuerda a ti. Todo me hace sentirte junto a mí. 

Y es tan feo.

Y me toca echarte de menos. Me toca perderte de vista. Olvidar. Borrón y cuenta nueva dirían los que no te han conocido. Los que no saben lo que me has hecho sentir. Lo especial que eras y sigues siendo. Nuestros caminos se ramifican y florecen en diferentes direcciones, diferentes estaciones. 

¿Dejaré de echarte de menos? Me da igual que me hayas destrozado. Me da igual que nos hayamos hecho daño. No quiero aprender a dejar de quererte. No puedo vivir sin ti.

O eso me decía. Mi vida es un continuo comienzo de cero. Quiero, echo de menos, olvido. Y sólo puedo pensar en nosotros con cariño. ¿Por qué no hemos cuidado lo que teníamos? ¿Por qué nos hemos odiado tanto, cuando ahora sólo podemos buscarnos con la mirada, a sabiendas de que no debemos? 

Tal vez te mande el mensaje, después de todo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

tengo las manos vacías.

Hello Mr Fox: In the Woods

¿Has pensado alguna vez en acabar con todo? 
¿En acabar con tu peor enemigo?
Para mí es lo mismo. 
La persona a la que más odio es a mí mismo.

Y a la vez soy lo único que tengo. El único que no ha salido corriendo. Porque no puede. Porque no puedo.
Nada de lo que hago me pertenece. Tan sólo soy una marioneta. No me reconozco cuando me miro al espejo. No sé quién soy. No sé nada. No, no, no. Porque, porque, porque.Y, y, y. 

Todos los días me levanto; todos los días respiro. Todos los días, antes o después, acabo sufriendo. No es tristeza. Es vacío. Es un dolor sordo en la boca del estómago. Son lágrimas que no tienen ningún significado. Es miseria. Miseria y un apabullante aguijonazo en el pecho que da comienzo a la más pura de las agonías. 

Es hermoso. Hermoso cómo lentamente el agua oxigenada cae desde mi brazo hasta el suelo, rompiéndose al tocarlo. Parece hasta una historia de amor con un final demasiado trágico como para ser pronunciado en voz alta. Pero yo no estoy contando un cuento. Y esto no es amor, ni es una tragedia. Es la realidad. Es mi vida rompiéndose contra un muro que no puedo salvar. Y el muro, cómo no, es mi propia existencia. Porque lo que quiero choca con lo que deseo. Porque no tiene sentido. Y porque no pretendo que lo tenga. Porque la locura nunca ha sido organizada, ¿me equivoco?

Pero, ¡ah! ¿Cómo podría despedirme sin decir que tu vida, que la mía, son ambas preciadas y queridas, que deben ser mantenidas? No tengo ganas de mentir. Sólo deseo que acabe. Con todas mis fuerzas. Me pregunto, día tras día, cuándo llegará el momento. Cuándo podré decir que he aguantado bastante. Cuándo podré declararme roto sin posibilidad de arreglo alguno. Ya lo estoy, ¿verdad? Un poco más, un poco más. ¿Por qué cojones me aferro con tanta fuerza a algo que me destroza? No dejo de hacerme daño, no dejo de buscar sentir un poco más. De convencerme de que cada sonrisa merece el vacío que se crea después. Pero no es verdad. No lo es. Cuando llega, lo arrasa todo, y nada merece la pena. La felicidad son unos segundos robados al destino, que más tarde, enfadado, te castiga con todo lo que tiene. Hoy se ha partido algo más en mi interior. Y no dejará de pasar. 

Y sigo forzándome a pensar que estoy por encima de todo esto. Sigo forzándome a creer que puedo ser parte de algo que algún día llene el dolor que me está matando.

Me estoy matando.

sábado, 29 de agosto de 2015

recuérdame, tal vez.

empty hands & heavy hearts・・・

I can't kiss lips that lie.

Estoy perdido. No recuerdo cómo o cuándo me convertí en lo que soy hoy. ¿Quién lo hace? ¿Acaso alguien puso sus ojos en mí, fascinado por los cambios que destrozaron mi realidad? Estoy cansado. Estoy aburrido. Estoy triste. Estoy solo. Estoy desesperado; y no sé cómo escapar. Cada día me siento morir. Abrir los ojos es demasiado trabajo. Abrir los ojos es demasiado monótono. Es violento el pedírmelo. Mi cuerpo se vuelve más pesado a medida que me hundo en las oscuras aguas de mi propio corazón.

Recuérdame. Recuérdame. Recuérdame por cómo solía ser. Recuerda lo que era antes de parecer un monstruo. Estoy consumido. Estoy destrozado. Estoy sufriendo. Cada bocanada de aire son aguijones que se clavan en mi garganta; que me reprochan el estar vivo.

No espero que lo comprendas.

¿Cuándo se han vuelto mis sentimientos tan complicados? ¿Cuándo se han retorcido tanto mis pensamientos? ¿Cuándo dejaré de ser tan estúpido, de ser tan inútil? ¿De esperar algo por parte de los demás, cuanto yo no doy, cuando me cierro en banda?

Todo es culpa mía.

Podría haber elegido ser feliz. Podría haber tomado el camino que conduce al final bueno. Aún estoy intentándolo. Dar la vuelta a todas mis decisiones erróneas. Encontrar la luz; la esperanza.

¿Acaso me aguardarán?

Estoy arrepentido. Estoy deseando enmendar todo lo que he hecho mal. Recuérdame. Recuérdame. Recuérdame por cómo seré. Déjame como me encontraste: medio roto en un rincón. Déjame como me quieres ver: en pedazos sobre el suelo.

Se desliza entre mis dedos.

domingo, 9 de agosto de 2015

Acústico.

Tumblr


«Quiero dejar de sentirme vacío.»

Lo repito una y otra vez, esperando que pronto sea una realidad. Pero sé que mi consciencia jamás me permitirá conocer algo más allá de la soledad autoimpuesta que es mi rutina. Pocas cosas conozco que duelan más que haber conocido, únicamente para perder después. Pocas cosas que hayan consumido con más ahínco mi alma.

¿Por qué motivo no puedo abandonar las florituras si es de mi estado emocional de lo que hablo? ¿Por qué motivo es tan complicado confiar y permitir ser amado? Duele, pienso. Duele mucho. Pero no es una dolencia física. Y al mismo tiempo lo es. Comienza en mi pecho. Es un cosquilleo, molesto, angustioso. Se extiende con lentitud, adormilando mis sensaciones, impidiéndome reaccionar. 
Hasta que estalla.
Estalla, sin más motivo que mi silencioso empujón a que lo haga. Y ya nada puedo arreglar. Cubre mis ojos con un súbito velo de lágrimas y las palabras raspan mi garganta. Sin embargo y haciendo acopio del poco valor que poseo, no las permito salir. Es mi tortura, mi castigo, y he de soportarlo solo. Poco a poco el dolor cobra intensidad. Cobra forma; la de mis mayores miedos. El dolor es un monstruo de nombre ansiedad. Me falta el aire y no puedo permanecer de pie, puesto que los incontrolables temblores que sacuden mi pequeño cuerpo ponen en duda mi estabilidad. Mis pulmones luchan por robar al aire lo que necesito, pero no estoy seguro de querer que lo hagan. Mi corazón se acelera y siento la terrible sensación de mareo antes de poder nombrarla. Mi mente grita. "¡Ayuda, ayuda, quiero que pare! ¡Hacedlo parar, que alguien me ayude!" y yo correspondo a tal sentimiento. Me hundo en un mar de una negrura sucia y afilada y nadie parece querer rescatarme de él. Floto a la deriva, mientras siento más y más dolor, cientos de preocupaciones que aguijonean mi piel pidiendo una liberación que no estoy dispuesto a entregar.

Comprendo que mi descripción es recargada y aburrida, deja patente un dolor arrasador que sin embargo no se percibe entre las letras mientras me permito a mí mismo compartir la angustia que corroe mi pecho. Pero, pese a la calma que gobierna ahora mi mar de desesperación, las ganas de romper a llorar nunca me abandonan. La sensación de hacerlo todo mal, ¿no te sucede lo mismo? El estrés, las expectativas. Te están rompiendo. Y a mí también. No puedo dejar de cometer los mismos errores una y otra vez, confiando en que alguien encauce mi camino. Pero ese alguien nunca aparece. Y yo me hundo. Y me hundo cada vez más. La luz del sol no rompe la superficie de las negras aguas que ansían derrotar mi ambición.
Porque lo que más deseo es levantar y descubrir que plácidamente he amanecido en la orilla. Y que mi mar ya no es oscuro, en un burdo reflejo de lo que mi corazón llora, sino una hermosa extensión de claridad y paz. Un equilibrio perfecto que se complementa y domina la descorazonadora sensación de la ansiedad. 
Y no tengo por costumbre abandonar mis sueños.

P.D: la frase del comienzo es cosecha de la adorable @eru_numb la cual escribe tan bien o, para qué mentir, mucho mejor que yo.

miércoles, 24 de junio de 2015

Muy bien, no me creas.

it sounds like rain: In The Back of my Mind
In poisoned places, we are anti-venom.

Somos jóvenes. Y juventud significa poder.
Creemos que podemos domar el mundo.
Pero somos nosotros los leones fuera de sus jaulas. 

Hace tiempo que todo ha acabado para nosotros. Porque ahora es cuando comienza. Porque somos contradictorios. Porque no pensamos en cuándo, o cómo. Porque lo hacemos.

No deberías sentirte así. No deberías dejar escapar la sangre que corre ahora por tus venas. No es posible, no es lógico, no es justo, que sufras. ¿Sabes por qué? Porque respiras. Porque al aire inunda tus pulmones. Porque ríes. Porque tu felicidad es la mayor de las alegrías. Porque eres preciado. 
Nos rechazamos entre nosotros sin saber que nuestra existencia reside en la de los demás, nos rechazamos sin pensar en que somos volcanes. Sin creer que somos salvajes.

Y vamos a explotar esta noche.


sábado, 13 de junio de 2015

Recuerdos de una deprimida.


El mundo que nos ha abandonado nos quiere volver a cobijar. 
El mundo que nos ha despreciado nos quiere volver a amar. 
Las personas que lo pueblen nos quieren volver a destrozar. 
El dolor que sentí quiere volver a anidar en mi corazón. 

No lo entiendes. Ni lo vas a entender. Sólo comprendes lo que tú quieres ver. No sabes lo que yo sufro, no sabes lo que lloro, no sabes lo mal que lo paso por algo que sólo es una ilusión, por algo que sólo es un pensamiento fugaz, una estrella que estalla y muere en mi mente. No lo entiendes, no lo comprendes, no lo entiendes, no lo comprendes.

Quiero escapar. Mi vida ya no es mía. No tengo nada por lo que respirar. No tengo nada por lo que caminar, nada por lo que levantarme, nada por lo que sonreír. Voy a morir de todas formas, ¿importa realmente si es antes o es después? El vacío sólo se expande. Es un universo en mi interior. Es un agujero negro que amenaza con apagar la poca luz que hay en mí, con destruirme. Me hace daño. Todo me hace daño. Cada mirada, cada palabra, todo son espinas. Y no puedo huir. No puedo huir de la tortura que es existir, día sí, día también. No sé cómo expresar la muerte de mi ser, el cadáver de mi alma, pudriéndose en mi pecho, impidiéndome respirar. ¿En qué me he convertido? Soy un monstruo. Quiero arrancarme la piel. Quiero cambiar mi rostro, mancharme las manos de mi propia sangre. Quiero herirme, abrirme las venas. Suicidarse es demasiado fácil. No veo el sol, no veo el mar, no veo futuro o promesas, no hay esperanza para mí. No lloréis más. No lloréis lo que siento. No os apropiéis de mi sufrimiento. ¡Es mío, ¿me entendéis?! ¡¡Mío!! ¡Quiero ser la única que se sienta mal! Quiero ser especial en mi oscuridad. Quiero hundirme hasta lo más profundo del abismo del engaño. Sentir más dolor. Sentirme peor. Quiero matarme, poco a poco, lentamente. ¡No quiero más comprensión! ¡¡Odiadme!!

Y después de todo, sólo busco consuelo. Sólo busco felicidad, sólo busco amor. Sólo busco la oportunidad que nunca me daré a mí misma. Quiero liberarme del castigo que me he impuesto. Abrazarme y decirme 'ya está, ya pasó'. Dejar la autocompasión. Dejar el dolor atrás. Quiero encontrar una manera. Quiero vivir.